"Do you think it's okay to date a person if some part of you know it's not gonna last forever?"
- Emily, PLL.
Lets Run Awaay
#ThinkPink
miércoles, 25 de marzo de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
Freedom
Mi última entrada habla de lo feliz que estaba con mi nuevo trabajo. La presente entrada es para sentir lo liberada que me siento al haber renunciado.
Sinceramente esperaba encontrarme con otra cosa. Los dirigentes no te brindaban el apoyo necesario, y mucho menos ibas a recibir ese apoyo de los padres de los chicos. Mi salud mental y física estaba siendo afectada, me frustré, me deprimí, me enfermé, y decidí dejarlo. Antes que todo estoy yo, y creo que no estoy preparada para ciertas cosas todavía. Y tampoco tengo la necesidad de pasarlas.
Vos intentás dar la clase, y cuando te diste media vuelta para escribir en el pizarrón, tenés a un nene mordido por el compañero y a una nena llorando porque le revolearon los útiles, entre muchas otras cosas. Un día querés hacer una clase en el patio, para sacarlos del contexto de aula y que se desestructuren un poco, y cada uno salió e hizo lo que quiso. Y ahí tenés al colegio estableciendo normas y rutinas. LAS RUTINAS SON UNA MIERDA. Cuando hacés algo distinto, nadie entiende nada.
Después tenemos a los padres, que mandan a los hijos al colegio como si los pusieran en un galpón para que pasen el día entero ya que no los pueden cuidar porque trabajan o porque simplemente no los aguantan todo el día. ¿Saben qué, papis? NO TENGAN HIJOS. Algún que otro quizás sólo quiere darle la mejor educación a su hijo, en ese caso, CÁMBIENLOS DE COLEGIO. Están ciegos, y no ven que es pura fachada y todo está preparado para el afuera, pero ahí adentro las cosas son distintas, y sus hijos no la están pasando bien. Abran los ojos, yo lo hice. No quería ser parte de eso.
Así que hoy, me armé de coraje y mandé el telegrama. A veces hay que decir BASTA a las cosas que no nos hacen bien. Tenemos una sola vida y hay que cuidarla. Hay que aprovecharla y hacer cosas que nos hacen bien, que nos dan más vida y que disfrutamos.
martes, 24 de febrero de 2015
Felicidad... ¿encontrada?
Hola! Hoy, después de varias semanas de estar deprimida y de no entender qué quería de la vida, de buscar y buscar... hoy, estoy contenta al fin! De repente me surgió una propuesta de trabajo que me encantó y no lo dudé ni un segundo, Fui a la entrevista sin muchas expectativas, pero quedé encantada con el trabajo. Tengo que combinar las dos cosas que me gustan: el inglés y la enseñanza de contenidos de grado, No esperaba tener ya una oportunidad así, así que estoy más que feliz de poder realizar este proyecto. Cuando me dijeron que iba a ser contratada se me puso la piel de gallina y tuve un montón de sentimientos encontrados... nervios, alegría, miedo, y especialmente ansiedad por lo que se viene.
Espero ser bien recibida y que me pueda adaptar al ritmo de trabajo rápidamente. Supongo que es cuestión del empeño que ponga en esto, y estoy muy entusiasmada, así que espero que todo salga bien y que pueda darle a esos chiquitos todo lo mejor de mí.
Wish me luck!
Espero ser bien recibida y que me pueda adaptar al ritmo de trabajo rápidamente. Supongo que es cuestión del empeño que ponga en esto, y estoy muy entusiasmada, así que espero que todo salga bien y que pueda darle a esos chiquitos todo lo mejor de mí.
Wish me luck!
viernes, 20 de febrero de 2015
En búsqueda de la felicidad (?)
Acá me encuentro, sentada en pijama frente a la computadora, mientras tomo mate y simplemente inicio distintas búsquedas. En primer lugar, respondí un mail para concretar una entrevista de un trabajo que no sé si quiero tomar, pero que necesito. Necesito ampliar mi experiencia y, al menos, conocer opciones de empleo. Ayer retomé mi trabajo en el instituto, pero siento que no es suficiente.
Estoy iniciando, también, una búsqueda de departamento, para lo cual, claramente es necesaria la búsqueda anterior. Cuándo más rápido consiga otro trabajo, antes voy a poder mudarme. Y ESPERO QUE SEA PRONTO.
Mi vida necesita un cambio. En realidad, mi vida necesita amoldarse a la nueva yo. Y no logro hacerlo. Siento que estoy lidiando con muchas cosas en este momento, en cuanto a lo educativo, lo profesional, lo familiar, lo social y lo emocional. Estoy bajo la presión de aprobar exámenes, de asistir a entrevistas, de desempeñarme correctamente en mi trabajo, de ser una buena hija, buena hermana, buena amiga y, especialmente, buena nieta. Y esto último es lo que más me cuesta.
Mi abuela, que está en cama desde hace dos meses por su fractura de cadera, me demanda mucho tiempo y desgaste físico y mental. No es que le eche culpas, pero que esta situación me llevó a descuidar el resto, es cierto. Espero que ahora, que retomé mi trabajo, y que pronto comienzo las clases, mi vida se acomode un poco. Al menos que mi rutina lo haga.
Por otra parte, tengo tantas cosas en la mente que no me permito pensar antes de hablar. Mi temperamento me lleva a saltar como una chispa cuando algo me molesta. Y esto me lleva a las peleas con mi familia. Por alguna razón, siempre me la agarro con ellos, pero quisiera no hacerlo. No es necesario pelear por todo. Y aunque muchas veces sé que el problema soy yo, a veces también son los demás, pero creo que debería aprender a quedarme callada y no dar lugar a lo que me dicen. Claramente me refiero a mi papá, con quien últimamente volví a pelear demasiado. Muchas veces me dice cosas que están fuera de lugar, y que quisiera que se las guarde. Mis problemas son mis problemas, y mis defectos me van a perjudicar a mí, no a él, así que no necesito que me los recalque día a día. Que estás gorda, que no cocinaste, que no hacés nada, que "cría cuervos y te sacarán los ojos". SÍ, CLARO. Intentás dar el ejemplo de la boca para afuera, después venís en pedo y decís sarta de pelotudeces juntas que no quiero recordar. Creo que mi enojo con el mundo gira en torno a un enojo con mi papá, desde siempre, pero me cansé de plantearlo e intentar solucionarlo. Lo quiero, pero nunca nos vamos a entender. Ni yo a él, ni él a mi. Y a esta altura ya no pretendo que eso pase. Quizás cuando me vaya de casa, algún día que espero sea cercano, y cuando la convivencia ya no sea un problema porque ya no va a tener nada que echarme en cara, quizás ahí, tengamos una mejor relación.
Como siempre, mis entradas no tienen sentido. Y como siempre, siendo mujer, empiezo hablando de un perro y termino hablando de chanchos voladores. No pretendo que nadie me entienda, sólo necesito sacar de alguna manera todo lo que tengo adentro y no me deja pensar.
No busco ser comprendida, sólo busco encontrar mi felicidad.
Estoy iniciando, también, una búsqueda de departamento, para lo cual, claramente es necesaria la búsqueda anterior. Cuándo más rápido consiga otro trabajo, antes voy a poder mudarme. Y ESPERO QUE SEA PRONTO.
Mi vida necesita un cambio. En realidad, mi vida necesita amoldarse a la nueva yo. Y no logro hacerlo. Siento que estoy lidiando con muchas cosas en este momento, en cuanto a lo educativo, lo profesional, lo familiar, lo social y lo emocional. Estoy bajo la presión de aprobar exámenes, de asistir a entrevistas, de desempeñarme correctamente en mi trabajo, de ser una buena hija, buena hermana, buena amiga y, especialmente, buena nieta. Y esto último es lo que más me cuesta.
Mi abuela, que está en cama desde hace dos meses por su fractura de cadera, me demanda mucho tiempo y desgaste físico y mental. No es que le eche culpas, pero que esta situación me llevó a descuidar el resto, es cierto. Espero que ahora, que retomé mi trabajo, y que pronto comienzo las clases, mi vida se acomode un poco. Al menos que mi rutina lo haga.
Por otra parte, tengo tantas cosas en la mente que no me permito pensar antes de hablar. Mi temperamento me lleva a saltar como una chispa cuando algo me molesta. Y esto me lleva a las peleas con mi familia. Por alguna razón, siempre me la agarro con ellos, pero quisiera no hacerlo. No es necesario pelear por todo. Y aunque muchas veces sé que el problema soy yo, a veces también son los demás, pero creo que debería aprender a quedarme callada y no dar lugar a lo que me dicen. Claramente me refiero a mi papá, con quien últimamente volví a pelear demasiado. Muchas veces me dice cosas que están fuera de lugar, y que quisiera que se las guarde. Mis problemas son mis problemas, y mis defectos me van a perjudicar a mí, no a él, así que no necesito que me los recalque día a día. Que estás gorda, que no cocinaste, que no hacés nada, que "cría cuervos y te sacarán los ojos". SÍ, CLARO. Intentás dar el ejemplo de la boca para afuera, después venís en pedo y decís sarta de pelotudeces juntas que no quiero recordar. Creo que mi enojo con el mundo gira en torno a un enojo con mi papá, desde siempre, pero me cansé de plantearlo e intentar solucionarlo. Lo quiero, pero nunca nos vamos a entender. Ni yo a él, ni él a mi. Y a esta altura ya no pretendo que eso pase. Quizás cuando me vaya de casa, algún día que espero sea cercano, y cuando la convivencia ya no sea un problema porque ya no va a tener nada que echarme en cara, quizás ahí, tengamos una mejor relación.
Como siempre, mis entradas no tienen sentido. Y como siempre, siendo mujer, empiezo hablando de un perro y termino hablando de chanchos voladores. No pretendo que nadie me entienda, sólo necesito sacar de alguna manera todo lo que tengo adentro y no me deja pensar.
No busco ser comprendida, sólo busco encontrar mi felicidad.
lunes, 16 de febrero de 2015
I'm with you
Hace un rato leí un post en Facebook en el que preguntaban cuándo conociste a Avril Lavigne.
Era el año 2003. No recuerdo el día, pero fue en algún momento entre abril y noviembre. Me encontraba, en ese momento, viviendo en la provincia de Corrientes, en un pueblo llamado San Luis del Palmar. Estaba en el medio del campo. Me sentía más sola que nunca. Ya había pasado por una situación similar anteriormente, pero logré adaptarme, lo cual fue en vano porque, en el momento de mayor gloria, me arrastraron hasta aquél pueblo. Estaba enojada con el mundo por estar ahí, enojada con la vida, enojada con mis viejos,o, mejor dicho, enojada con mi viejo.
No podía encontrar el sentido de mi vida en ese lugar. Sólo tenía diez años, pero sabía que si había algo que no quería para mí, era pasar el resto de mis días ahí. No había nada que pudiera rescatar. Quizás no le di una oportunidad, pero hasta el día de hoy, con veintidós años, sostengo que fueron ocho meses perdidos los que pasé en aquél lugar. Es una experiencia más para mi vida, pero de esas que mi mente intenta borrar, dejando muy pocos recuerdos de aquellos días.
Uno de mis recuerdos es el que me llevó a escribir este post.
Por las noches, alguno de esos pocos canales que la televisión mostraba, me brindaba la grata compañía de videos musicales. Recuerdo dos de ellos patentemente. Uno era un video de "Bandana", una banda argentina que se hizo popular mientras yo estaba en el extranjero y que era furor en ese momento. Lo veía y lo odiaba. Por eso lo recuerdo, porque la mente te permite recordar los momentos más agradables, así como los peores. Hoy escucho Bandana y me remonta a aquellos días de mierda. El segundo video que recuerdo es "I'm with you," de Avril Lavigne. En ese momento no me puse a analizar la letra de la canción, pero la escuchaba y me llenaba de paz. Yo me sentía así, tal cual el tema lo describe, aunque en ese momento no me daba cuenta. La escuchaba y sentía su compañía, como si en serio alguien me entendiera.
Qué importante que es la música en la vida de una persona... que nunca nos falte!
Así que, fue en algún momento entre abril y noviembre del 2003 que escuché a Avril Lavigne por primera vez, y hoy es la que le da música muchos momentos de mi vida.
Era el año 2003. No recuerdo el día, pero fue en algún momento entre abril y noviembre. Me encontraba, en ese momento, viviendo en la provincia de Corrientes, en un pueblo llamado San Luis del Palmar. Estaba en el medio del campo. Me sentía más sola que nunca. Ya había pasado por una situación similar anteriormente, pero logré adaptarme, lo cual fue en vano porque, en el momento de mayor gloria, me arrastraron hasta aquél pueblo. Estaba enojada con el mundo por estar ahí, enojada con la vida, enojada con mis viejos,o, mejor dicho, enojada con mi viejo.
No podía encontrar el sentido de mi vida en ese lugar. Sólo tenía diez años, pero sabía que si había algo que no quería para mí, era pasar el resto de mis días ahí. No había nada que pudiera rescatar. Quizás no le di una oportunidad, pero hasta el día de hoy, con veintidós años, sostengo que fueron ocho meses perdidos los que pasé en aquél lugar. Es una experiencia más para mi vida, pero de esas que mi mente intenta borrar, dejando muy pocos recuerdos de aquellos días.
Uno de mis recuerdos es el que me llevó a escribir este post.
Por las noches, alguno de esos pocos canales que la televisión mostraba, me brindaba la grata compañía de videos musicales. Recuerdo dos de ellos patentemente. Uno era un video de "Bandana", una banda argentina que se hizo popular mientras yo estaba en el extranjero y que era furor en ese momento. Lo veía y lo odiaba. Por eso lo recuerdo, porque la mente te permite recordar los momentos más agradables, así como los peores. Hoy escucho Bandana y me remonta a aquellos días de mierda. El segundo video que recuerdo es "I'm with you," de Avril Lavigne. En ese momento no me puse a analizar la letra de la canción, pero la escuchaba y me llenaba de paz. Yo me sentía así, tal cual el tema lo describe, aunque en ese momento no me daba cuenta. La escuchaba y sentía su compañía, como si en serio alguien me entendiera.
Qué importante que es la música en la vida de una persona... que nunca nos falte!
Así que, fue en algún momento entre abril y noviembre del 2003 que escuché a Avril Lavigne por primera vez, y hoy es la que le da música muchos momentos de mi vida.
Dilemas
Hoy necesito hablar de dos cosas, que mucho no tienen que ver entre sí, pero ambas me están dando vueltas en la cabeza.
Por un lado, creo que no es necesario soportar ciertas cosas que pasan en tu casa. Sí, está bien, es la casa de todos los que vivimos acá, pero no nos respetamos entre sí. Algunos quieren y pretenden enseñarte a ser de un modo sin brindar lo mismo, lo cual no me parece justo. La situación que viví anoche, si bien lo hice pasivamente desde el encierro de mi habitación, no fue para nada agradable. Hay discusiones totalmente innecesarias, que tienen lugar cuando una persona se pone en pelotuda y no se da cuenta de lo que está haciendo o diciendo. Yo escuchaba y solamente quería irme a la mierda, para dejar de escuchar tantas estupideces juntas, pero yo tenía que ser el pilar, así que me quedé. A veces (muchas veces) yo me pongo histérica y peleo con todo el mundo sin razón, pero me doy cuenta y paro de hacerlo, y no sigo sosteniendo una patética postura. Probablemente, así como soy, no voy a pedir disculpas, pero voy a tener otro comportamiento que enmiende lo pelotuda que fui (aunque vuelva a ponerme en pelotuda después). Sentí mucha impotencia de no poder hacer frente a quien lo merecía, y cantarle todo eso que tenía formando un nudo en la garganta. Pero a veces hay que callar. ¿O no? Quizás debería desahogarme, pero no siempre tengo las agallas para hacerlo porque siento que no me corresponde.
Y mientras escribo sigo escuchando pelotudeces. Las bolas llenas tengo. LLENAS.
Por otro lado, durante el último tiempo de mi vida, pensé mucho en las distintas relaciones que mantengo con la gente que me rodea... Ciertamente, no podés estar de acuerdo con todo en cuanto a la personalidad de alguien más, pero tenés que poder aceptar esas características si el otro te importa y lo querés seguir teniendo dentro de tu vida. El tema es, ¿qué pasa cuando ya no tolerás esas actitudes? Durante años venís fumándote un montón de cosas porque creés que la otra persona es importante en tu vida, que la necesitás, pero ya no das más, no querés aguantar más todo eso que venís soportando hace tiempo. Y cada vez lo soportás menos, al punto de ya no querer pasar tiempo con esa o esas personas. Y no es por las diferencias entre el otro y vos, es porque sentís que la estás pasando mal y ya no disfrutás de su compañía. ¿Qué es lo correcto? O te distanciás y dejás que la otra persona siga "siendo", o lo planteás y ves si tiene solución, o seguís caretéandola como la mejor.
En mi caso, elegí todas las anteriores opciones con distintas personas.
Primero, me alejé de algunas personas, que claramente noté que eran venenosas para mi vida y que no podía rescatarles nada positivo. Gente que sólo me estresaba y me llenaba de malas vibras.
Con otra persona, decidí hablarlo, y resultó bien, Pero tomé esta decisión porque, si bien hay cosas que me molestan, sé que tengo la confianza y la libertad de plantear los inconvenientes y llevarlos a debate para mejorar la relación. Y a esta persona la quiero en mi vida. No es fácil, pero prefiero a una persona que no es careta, y que las cosas que te caen mal son cosas que están completamente a la vista, y no detrás de una máscara de niñ@ buen@.
Por último, están esas otras personas. Es complicado hablar de esto, porque es la primera vez que me lo planteo a mí misma. No se trata de personas que no quiera, sino de amistades que creía increíblemente importantes para mí, pero que de pronto te das cuenta que tienen otras prioridades en sus vidas, dejando el tiempo compartido con vos, y otros amigos, de lado. No es por reprochar, es porque sentís que estás sosteniendo una amistad vacía y superficial. Te das cuenta de esto cuando no te sale compartir con estas personas tus sentimientos más profundos, cuando no las extrañás, cuando no la pasás bien estando con ellas. Es fuerte pensarlo así, pero así es como lo siento ahora. Sé que yo cambié, y quizás es mi yo actual la que ya no es compatible con ell@s. Me duele sentirme así, pero realmente es lo que me pasa. Y no quiero alejarme, y, aunque quisiera, no sabría cómo hacerlo, no me atrevería a intentar sacar a esas personas de mi vida. Es un dilema que me está quemando el pensamiento, y no puedo llegar a una conclusión. Por ahora, en ciertas situaciones, soy careta, pero no me cabe ser así. Espero encontrar una salida a esto pronto, espero poder descubrir qué quiero y cómo voy a llegar a eso.
Tengo la firme convicción de que sólo hay que rodearse de las personas que te hacen bien, que te regalan sus momentos, los buenos y los malos. Hay que permanecer rodead@ de gente que te quiere y te quiere ver bien, que le importa lo que pensás, y viceversa. El caretaje hace que mantengamos relaciones que tarde o temprano van a terminar porque no traen nada bueno, ni a uno, ni al otro.
Tenemos una sola vida, estemos con gente que nos hace bien, con quienes podemos hablar, reírnos, llorar, o simplemente pasar un buen rato. Tengamos relaciones sanas con gente con la que nos sintamos cómodos al ser nosotros mismos,
Reaching Freedom, Daniela Esquivel
Makenna´s life had been resolved the moment of her birth, or maybe before. Her mother, Akila, had been shipped from Africa in 1795 in order to work on a tobacco plantation in Virginia, and Makenna was sentenced to have the same fate.
During her short life, she had been exposed to different factors that had attempted against her body; however, she had never lost her beauty. Her skin was colored on an exquisite tone of dark brown and her long black hair was always tied up in a neat way. Due to the poor rations of food on slaves table and the hard work she did on the field, Makenna was an extremely thin young girl. It was as if her legs couldn’t maintain the weight of her tiny body.
Although she was born in America and her biological father was her own master, Makenna’s life was always everything but a fairytale. She had been toiling on the plantation since she could remember. Every day, before dawn, she had to be collecting crops. She had to do all the things she was asked to do and making mistakes was not a possibility, so she had been taught to be efficient and to do everything in the correct way.
One night, when Makenna was returning from the field, she could distinguish the figure of the master talking with a strange man in the distance. Although she had been taught to be discreet, she couldn’t help being curious and getting closer the men. She hid behind some tobacco plants in order to not be seen. They were apparently making a negotiation. The master said ‘only her, and the price is the same as an adult. She is hard-working despite her age. You won’t regret’ Makenna started worrying about her destiny, ‘same as an adult’ meant they were talking about a child, and there were not many children on the plantation. And boys were out of the question because he had said “her”. She tried to turn her body slowly towards the barrack, but she accidentally stepped on a branch and made noise. Both men directed their gazes at her. Makenna started running, forgetting any discretion, towards the barrack.
The following day, Makenna wasn’t awakened by the domestic servant who always awoke all the slaves. When she got up, she realized that everyone had already gone to the field, including her mother. Without suspecting why she had been left alone, Makenna decided to join the rest later, and to enjoy that imaginary freedom for a while. Her only dream was to be free and at that moment she could feel how it would be. But her blissful moment didn’t last much. She was lying on the grass, staring at the blue sky when suddenly the master appeared over her.
Eight months later, Makenna was working on someone else’s house. She had been separated from her mother after fourteen years of living by her side. The last time she saw her was the morning before the episode of that cold night returning from the field. In spite of the fact she was still a slave and had to do always what her masters said, she was better there than in the plantation. Here she worked as a domestic servant and started eating a bit more. The family that owned her was composed by the master, his wife and his daughter. They treated Makenna in a way she had never been treated. They were polite and kind to her, which felt great. Makenna started, not to enjoy it, but not to bother working.
It was an autumn day. Makenna got into Lady Elizabeth’s bedroom to clean it up as every morning. When she came in, she saw the most beautiful dress she had ever seen lying on the bed. She got completely amazed with it, and she couldn’t help trying it on. It was just a dress but it felt very different from wearing the pieces of clothes she was used to wear. She felt like a princess. Like a free princess. She decided to go for a walk all over the house. The whole family had gone to town, so she thought she was alone. But she was not. Another servant saw her and betrayed her as soon as the masters arrived.
Of course Makenna was punished. She was taken to a barrack where she was raped by different white men. Then, they whipped her in every single part of her delicate and fragile body till she got unconscious. When she awoke, she couldn’t realize that she was not sleeping anymore because the whipping had blinded her. She began crying desperately but no one came to aid her. Makenna managed herself to stand up and find the way out the barrack. After all that, she just wanted to run away, and so she did. She started running towards the field, fast as her legs allowed her to. Due to the deplorable condition in which she was, she couldn’t reach so far.
Having no more energy, Makenna fell to the ground. She didn’t know where exactly she was and she was in a huge pain, but those things didn’t matter anymore. She lay facing the sky and tried to remove from her mind any memory that could disturb that peaceful moment. Her mother was beside her, singing a lullaby, and they were both wearing beautiful dresses. The pain gradually disappeared. Makenna was finally happy. Makenna was finally free.
During her short life, she had been exposed to different factors that had attempted against her body; however, she had never lost her beauty. Her skin was colored on an exquisite tone of dark brown and her long black hair was always tied up in a neat way. Due to the poor rations of food on slaves table and the hard work she did on the field, Makenna was an extremely thin young girl. It was as if her legs couldn’t maintain the weight of her tiny body.
Although she was born in America and her biological father was her own master, Makenna’s life was always everything but a fairytale. She had been toiling on the plantation since she could remember. Every day, before dawn, she had to be collecting crops. She had to do all the things she was asked to do and making mistakes was not a possibility, so she had been taught to be efficient and to do everything in the correct way.
One night, when Makenna was returning from the field, she could distinguish the figure of the master talking with a strange man in the distance. Although she had been taught to be discreet, she couldn’t help being curious and getting closer the men. She hid behind some tobacco plants in order to not be seen. They were apparently making a negotiation. The master said ‘only her, and the price is the same as an adult. She is hard-working despite her age. You won’t regret’ Makenna started worrying about her destiny, ‘same as an adult’ meant they were talking about a child, and there were not many children on the plantation. And boys were out of the question because he had said “her”. She tried to turn her body slowly towards the barrack, but she accidentally stepped on a branch and made noise. Both men directed their gazes at her. Makenna started running, forgetting any discretion, towards the barrack.
The following day, Makenna wasn’t awakened by the domestic servant who always awoke all the slaves. When she got up, she realized that everyone had already gone to the field, including her mother. Without suspecting why she had been left alone, Makenna decided to join the rest later, and to enjoy that imaginary freedom for a while. Her only dream was to be free and at that moment she could feel how it would be. But her blissful moment didn’t last much. She was lying on the grass, staring at the blue sky when suddenly the master appeared over her.
Eight months later, Makenna was working on someone else’s house. She had been separated from her mother after fourteen years of living by her side. The last time she saw her was the morning before the episode of that cold night returning from the field. In spite of the fact she was still a slave and had to do always what her masters said, she was better there than in the plantation. Here she worked as a domestic servant and started eating a bit more. The family that owned her was composed by the master, his wife and his daughter. They treated Makenna in a way she had never been treated. They were polite and kind to her, which felt great. Makenna started, not to enjoy it, but not to bother working.
It was an autumn day. Makenna got into Lady Elizabeth’s bedroom to clean it up as every morning. When she came in, she saw the most beautiful dress she had ever seen lying on the bed. She got completely amazed with it, and she couldn’t help trying it on. It was just a dress but it felt very different from wearing the pieces of clothes she was used to wear. She felt like a princess. Like a free princess. She decided to go for a walk all over the house. The whole family had gone to town, so she thought she was alone. But she was not. Another servant saw her and betrayed her as soon as the masters arrived.
Of course Makenna was punished. She was taken to a barrack where she was raped by different white men. Then, they whipped her in every single part of her delicate and fragile body till she got unconscious. When she awoke, she couldn’t realize that she was not sleeping anymore because the whipping had blinded her. She began crying desperately but no one came to aid her. Makenna managed herself to stand up and find the way out the barrack. After all that, she just wanted to run away, and so she did. She started running towards the field, fast as her legs allowed her to. Due to the deplorable condition in which she was, she couldn’t reach so far.
Having no more energy, Makenna fell to the ground. She didn’t know where exactly she was and she was in a huge pain, but those things didn’t matter anymore. She lay facing the sky and tried to remove from her mind any memory that could disturb that peaceful moment. Her mother was beside her, singing a lullaby, and they were both wearing beautiful dresses. The pain gradually disappeared. Makenna was finally happy. Makenna was finally free.
miércoles, 11 de febrero de 2015
El Mar
Pienso en el mar, en esa vasta extensión de agua salada que te brinda plena libertad al zambullirte en él, en toda esa paz, tranquilidad. Pienso en el mar y me imagino un sinfín de cosas por descubrir, colores, aromas, una sensación bellísima. Pero, por alguna razón, el mar me aterra. Temo adentrarme en él y que las olas me arrastren tan lejos que no pueda volver. Es irónico que algo que me regala esa sensación de libertad me de tanto miedo. ¿Será que tengo miedo de hallar esa libertad? Vivir con miedo no es vivir. A veces me siento atrapada en un alguien que conozco, pero que a la vez no. A veces me da miedo encontrarme con esa otra yo, descubrirme a mí misma y mostrarle al mundo quién soy en realidad. Me da miedo y no puedo evitarlo. Por momentos, me encuentro extasiada de un mar de sensaciones que me completan, las mismas que luego me quitan la serenidad.
Eso es el mar para mí: serenidad y libertad, atreverte a ser quien querés ser en realidad, a disfrutar, a expresarte, permitirte sentir; pero a la vez, es tener que reprimir todo aquello por miedo a que se transforme en tu ancla y te hundas, sin saber qué es lo que hay allí, en lo profundo. ¿Y cómo saber si lo que hay en lo profundo no me gusta? Creo que recién estoy mojando los pies, pero algún día me voy a animar a nadar; y, si me hundo, aprender a salir de nuevo a la superficie.
Eso es el mar para mí: serenidad y libertad, atreverte a ser quien querés ser en realidad, a disfrutar, a expresarte, permitirte sentir; pero a la vez, es tener que reprimir todo aquello por miedo a que se transforme en tu ancla y te hundas, sin saber qué es lo que hay allí, en lo profundo. ¿Y cómo saber si lo que hay en lo profundo no me gusta? Creo que recién estoy mojando los pies, pero algún día me voy a animar a nadar; y, si me hundo, aprender a salir de nuevo a la superficie.
viernes, 6 de febrero de 2015
Stop standing there
Open up your heart
Help me understand
Please tell me who you are
So I can show you who I am
Help me understand
Please tell me who you are
So I can show you who I am
Stop standing there, standing there
And stop acting like you don't care
Stop being scared, being scared
Stop acting like you don't care
And stop acting like you don't care
Stop being scared, being scared
Stop acting like you don't care
I'm back
Abrí el blog, después de tantos meses, con la intención de escribir una entrada (lo cual estoy haciendo ahora), pero me puse a actualizar el diseño del mismo como excusa para no escribirla. Ahí es cuando me repregunté si realmente estoy lista para hablar de ciertas cosas... y creo que la respuesta es un rotundo "no".
Mi cabeza es una máquina de crear pensamientos negativos constantemente, los cuales no paran de bloquearme el paso, no me dejan avanzar. Siento que quiero muchas cosas, me propongo distintos objetivos, pero a la hora de cumplirlos, me echo hacia atrás, me acobardo. Y eso no está bueno.
Siempre estoy alentando a los demás, dándoles pie para hacer lo que quieren, para seguir sus sueños, pero no me preocupo por realizar los míos. Si bien estoy detrás de lo que creo querer, hay muchas cosas de las que no estoy segura... ¿cómo saber qué es lo que realmente quiero? ¿estoy siguiendo el camino y los deseos correctos?
Muchas veces siento que voy a explotar de tantas emociones y sentimientos con los que no sé qué hacer. Y si supiera qué hacer... ¿lo haría? NO.
No se supone que tenga que saber qué hacer con mi vida, después de todo, la vida es una caja de sorpresas, y el camino se va escribiendo solo.
Mi cabeza es una máquina de crear pensamientos negativos constantemente, los cuales no paran de bloquearme el paso, no me dejan avanzar. Siento que quiero muchas cosas, me propongo distintos objetivos, pero a la hora de cumplirlos, me echo hacia atrás, me acobardo. Y eso no está bueno.
Siempre estoy alentando a los demás, dándoles pie para hacer lo que quieren, para seguir sus sueños, pero no me preocupo por realizar los míos. Si bien estoy detrás de lo que creo querer, hay muchas cosas de las que no estoy segura... ¿cómo saber qué es lo que realmente quiero? ¿estoy siguiendo el camino y los deseos correctos?
Muchas veces siento que voy a explotar de tantas emociones y sentimientos con los que no sé qué hacer. Y si supiera qué hacer... ¿lo haría? NO.
No se supone que tenga que saber qué hacer con mi vida, después de todo, la vida es una caja de sorpresas, y el camino se va escribiendo solo.
Dan.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
