A veces nos olvidamos de lo que realmente queremos de nuestra vida, porque preferimos hacerlo a un lado para seguir un camino menos empedrado, que requiere de un menor esfuerzo, y, en casos, de ninguno. Pero los sueños no se van de nuestro interior, solamente se duermen mientras no queramos verlos para no decepcionarnos a nosotros mismos por no poder llevarlos a cabo.
Sin querer, pensando en una de las cosas que me llena más la vida, se despertó mi deseo, y se alimentó. Ahora más que nunca, gracias a que me abrieron la mente a ver cosas que en lo más profundo de mí ya sabía, quiero cumplir mis metas; esas metas que veía antes tan lejanas, y tan dificultosas de consumar, y que ahora considero que, con un arduo trabajo, voy a conseguir hacerlo.
Mi ilusión es tener la posibilidad de acercarme al menos a mi objetivo, para así estar lo más próxima a mi entera felicidad.