Uno se da cuenta de sus errores cuando ve las desafortunadas consecuencias que provocan. Mucha gente te los marca, te acentúa lo que estás haciendo mal... pero no queremos verlo, nos negamos a la realidad, porque creemos que en realidad son los demás los que no saben cómo adaptarse a uno, y nosotros estamos bien. Son puras patrañas. Uno tiende a encerrarse en sus pensamientos y seguir firme en cómo esta acostumbrado a ser, porque tiene miedo a cambiar, porque no sabe en realidad cómo hacerlo para satisfacer a todo el que lo rodea. Nunca vamos a poder complacer a todo el mundo, por eso hay que intentar complaciéndonos a nosotros mismos, y así vamos a saber remar con los demás. Pero para complacerse uno finalmente tiene que estar bien con su entorno, porque sino no tendría sentido, y el entorno cada vez te pide más y más, y hay veces que no podés dar todo lo que te exigen y EXPLOTÁS ! No sabés que hacer, ni para donde correr, de repente te das cuenta de tus errores y te querés morir porque te das cuenta de que por mucho tiempo hiciste cosas creyendo que estaba bien, que ibas por el buen camino y te terminás dando la cabeza contra la pared, viendo como te equivocaste... pero ves que es tarde... y ahí es cuando te levantás de esa crisis nerviosa que te agarró, te olvidás hasta de te orgullo, y muy dignamente cambiás, ¿por qué? simple, nunca es tarde para nada, todo tiene solución en la vida, todo menos la muerte (suena lógico, no es parte de la vida). Y ahí, por fin, decidís abrir los ojos, ver en vos mismo lo que antes sólo veías en los demás, y empezás a reconocer tus fallas ante esa manada furiosa que vos creés que te odia, aunque en el fondo sabés que no es así, sino que son personas que te quieren y por eso se enojan en presencia de tus pasadas actitudes chocantes.
Cambiar es un largo proceso, nadie dijo que fuera fácil, que conlleva un cambio interno muy profundo que sólo quiénes tengan la real voluntad de hacerlo pueden llevar a cabo. No es difícil decir "voy a cambiar", seguramente lo decimos cada vez que nos señalan lo que hacemos mal, lo difícil es concluirlo, concentrarse y conseguir el cambio deseado. A veces es necesario dejar de lado algunas conductas por el simple hecho de que no sólo nos dañamos a nosotros mismos, sino a quienes nos aman y quieren lo mejor para nosotros. Por esto es que uno finalmente se dispone a poner primera y dar marcha a tal emprendimiento que cuando concluya nos llenará de una increíble satisfacción propia.
La inmadurez, la falta de atención a los problemas ajenos, los celos, la ansiedad, los caprichos, la histeria, la locura, la debilidad, la desconfianza, la amargura, la inseguridad, y muchas otras características de este estilo, tan comunes en las personas, son las que nos llevan a la catastrófica decisión de cambiar, y digo catastrófica porque al principio estamos en desacuerdo.
Cambiar es bueno para la salud de uno mismo, nos hace sentir mejor, siempre y cuando esos cambios sean para bien y nos hagan sentir orgullosos de ser quienes somos.
En fin, todo esto porque en mi vida estoy necesitando hacer algunas modificaciones, quizás sea hora de empezar a dejar de lado a la nena y empezar a pensar como una mujer, y de relajarme, abrir más la mente y conseguir la paz dentro de mi misma y en todo mi alrededor. Paz -